Imagínate el momento, por fin estaba en Bacalar a un costado de la laguna, el clima era perfecto, la luz comenzaba a dejar ver los colores del agua, era el momento de volar y tomar esa fotografía que había soñado. Saco el drone, lo preparo para despegar y de pronto el mensaje aterrador: “No se puede despegar, temperatura del procesador crítica”. Imaginarás mi cara, así de… ¡NO, QUÉ ESTÁ PASANDO! Fue una de esas veces que el tiempo se detiene y sientes llegar el apocalipsis. Pero bueno, al final solo llevé mi drone a pasear porque jamás despegó.

Dada la situación, tuve que replantear la idea para aquella fotografía perfecta que había soñado y del mensaje que quería transmitir a través de ella. Desde que llegué a Bacalar, no hubo día que no me levantara a contemplar el amanecer. Cada día lo vi desde un lugar distinto, lo cual me dio la oportunidad de observarlo desde distintas perspectivas. Desde la primera vez que vi el sol salir desde el otro lado de la laguna, trayendo consigo colores inimaginables, lo supe… La fotografía que había estado buscando debía ser del amanecer. Debía poder capturar la magia de ese momento, para hacerlo mío, para compartirlo con el mundo, para compartirlo contigo.

Comencé una búsqueda de la locación perfecta para tomar esa fotografía. Primero en el porche a la orilla de la laguna perteneciente a la casa donde nos hospedamos. Después sobreponiéndome a una barda que cercaba un terreno que colindaba con la laguna. Hasta que conocí un lugar mágico, el Balneario Ecológico, el cuál es un área natural protegida del estado de Quintana Roo, que se encuentra rodeada por el pueblo de Bacalar. Su extensión no es muy grande y merece el cuidado de cada uno de nosotros, ya que al estar justo en el centro del pueblo, corre peligro de sufrir los estragos de la contaminación.

Era un sábado 3 de noviembre 6:15 a.m., suena el despertador y como buen mexicano… 5 minutitos más, que se convirtieron en 15. Con esfuerzos me desperté a las 6:30. Me vestí rápidamente, tomé mi cámara y tripie y salí corriendo del cuarto del hotel hacia el balneario, estaba aproximadamente a 4 cuadras del lugar. Empecé a correr porque sabía que el sol saldría detrás del horizonte a las 6:55 a.m. Llegué a las 6:45. Rápidamente armé el tripie y lo coloqué frente al muelle, justo al centro para tener una perspectiva simétrica. Preparé la cámara con un filtro ND 4, puse los valores de la cámara en ISO-100 f8 1/6s y las 6:50 a.m. hice clic. Tomé 3 fotografías en total, una enfocando la parte cercana del muelle, otra enfocando el último poste del muelle y otra enfocando el fondo. El momento fue mágico, los colores, la brisa, fue como si toda la adrenalina del momento y el cansancio desaparecieran. Ante mis ojos tenía una pintura de luces y sombras, que cambiaban en un instante. El sol estaba escondido detrás de las nubes, lo que permitió tener distintas tonalidades en el cielo y el agua. Haciendo así la toma perfecta que había soñado.

“El amanecer es símbolo de una nueva oportunidad, dejando atrás el ayer que se fue con la noche, es un nuevo comienzo para lograr tus sueños.” Te dejo esta frase, la cual escribí inspirándome en el resultado final de esta fotografía. Nunca dejes de perseguir tus sueños.

Seguro te preguntarás, por qué tomé tres fotografías enfocando distintos planos. Esto fue para realizar una técnica en edición que se llama Focus Stacking, la cual permite obtener una imagen final enfocada en diferentes planos. Puedes aprender a realizar esta técnica en el tutorial que preparé para ti.

Por cierto, se me olvidaba, mi drone está bien. No pude arreglarlo durante el viaje pero regresando estuve investigando y lo que pasó es que se le había metido un granito de arena al ventilador del procesador, lo abrí, lo limpié y quedó como nuevo. Es un Mavic Air, al parecer es un problema muy frecuente en este modelo. Así que si te llega a pasar, no te preocupes la solución es sencilla. Con gusto puedes contactarme y te ayudo a solucionarlo.

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